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EN EL MUNDO DEL AUDIO ANALÓGICO LA
PREGUNTA DE SI CIERTO EQUIPO SUENA
“MEJOR” QUE OTRO PUEDE ABRIR LARGUÍSIMOS
Y APASIONADOS DEBATES; LO CIERTO ES QUE
DEBEMOS DEFINIR PRIMERO QUÉ ES “MEJOR”.

Si tomamos como un indicador de superioridad la fidelidad de un equipo, es decir, su capacidad de entregar a su salida lo que ingresó en sus entradas con la menor distorsión posible, entonces podemos medir con cierto nivel de certeza si en equipo es mejor que otro. Bastará con saber cuál de los equipos en comparación distorsiona menos la señal que se le entrega.

La complicación llega cuando “mejor” significa “me gusta más”. Un caso ejemplar es el de los amplificadores de guitarra. Un buen amplificador puede haber sido diseñado para ser sumamente fiel, es decir, representar sin distorsiones la señal que se le ha entregado. Sin embargo, el guitarrista querrá llevarlo al terreno de la distorsión, porque así “suena mejor”. En el mundo analógico hay gran cantidad de equipos (y formas de “abusar” de estos equipos) que de una u otra manera distorsionan la señal para darle cierto “carácter”, cierta “coloración” que contribuye al concepto de la producción que se está trabajando. Geoff Emerick cuenta en su libro, El Sonido de los Beatles – memorias de su ingeniero de grabación, cómo hacía distorsionar ligeramente los preamplificadores de la consola que usaba para registrar la voz de John Lennon y así darle cierto carácter tenso. Estos equipos y técnicas representan el lado artístico de nuestra profesión.

Pero, ¿Qué hay de los DAW? ¿Es posible decir que una señal (o, en este caso, un archivo de audio digital) sonará mejor siendo reproducida por un cierto DAW que por otro? Esta pregunta también genera discusiones largas y apasionadas en las redes sociales y foros dedicados al audio. Hay quienes afirman que todos los DAW suenan igual. Hay quienes afirman que cada DAW tiene su propio sonido basado en intrincados algoritmos de suma de señales, y que el DAW supremo es el que ellos usan. Basta con darse una vuelta por Google y buscar ¿Qué DAW suena mejor? para encontrar todas estas opiniones y posiciones. Pero ¿cuál es la verdad? Para llegar a ella hay que primero repasar un poco los conceptos básicos del audio digital y luego entender cómo funciona un DAW en su etapa de mezcla.

El audio digital no es otra cosa que una colección de números que representan las amplitudes instantáneas de lo que antes fue un voltaje continuo. En un archivo de audio se encuentra entonces una enorme cantidad de números, cada uno de ellos representando la amplitud de la señal original en instantes específicos en el tiempo. ¿Cuántos números hay en un archivo de audio? Pues dependerá de la frecuencia de muestreo utilizada. Al trabajar en calidad de CD tendremos 44100 números por cada segundo por canal de audio. A estos números les llamaremos muestras.

Si trabajamos en una producción musical en nuestro DAW tendremos varias pistas de audio, cada una de ellas dedicada a cierto instrumento de la pieza que se está trabajando. Cada pista de audio es, en realidad, la representación visual de los contenidos del archivo de audio digital correspondiente. En otras palabras, en cada pista de audio tenemos los números (las muestras) que representan al audio original. Cuando nuestra señal pasa por los ecualizadores o los faders de la consola virtual de nuestro DAW en realidad se está produciendo un procesamiento matemático de los valores de nuestras muestras. Parafraseando una escena de la película Matrix: “La realidad es que no hay ningún fader”. Pasar la señal por lo que se ve en pantalla como un fader es, en realidad, multiplicar los valores de nuestras muestras por un cierto factor. Si el fader está en el punto de 0db (es decir, ni atenuando ni amplificando) nuestras muestras se multiplican por uno. El valor no cambia. La amplitud no cambia. El audio no cambia. Fidelidad total. Al bajar un fader, se multiplica el valor de nuestras muestras por algún valor menor a uno, dependiendo de la posición del fader. En el punto de -6.02db, las muestras se están multiplicando por 0.5. En cualquier fader a -6.02db. En cualquier DAW.

¿Y en la etapa de mezcla, cuando las señales se suman? Justamente ocurre eso: una suma. Cuando se mezclan las señales de las diferentes pistas del DAW lo que se hace es sumar los valores de cada muestra para cada instante en el tiempo. Si una muestra de la pista de un bajo tiene el valor 0.3, y la muestra de batería del mismo instante tiene un valor de 0.2, el resultado de la mezcla de esas dos pistas, en ese punto del tiempo, será de 0.5. Porque 0.3 + 0.2 = 0.5. Entonces, si mezclar señales en un DAW (dejando de lado el uso de plugins y centrándonos tan solo en el hecho de mezclar señales) es tan solo sumar valores, ¿tiene sentido decir que un DAW produce mezclas que suenan mejor que otro? En mi opinión, no. Pero como mi opinión no puede servir de base para zanjar una cuestión tan importante (recuerden los resultados de la búsqueda de Google) decidí llevar a cabo un pequeño experimento.

EL EXPERIMENTO

Tomamos 14 archivos de audio de un tema musical y los cargamos en 6 diferentes DAW: ProTools, Sonar, Audition y Nuendo en Windows y Reaper y Garage Band en Mac OS X. Las pistas se configuraron de manera idéntica en todos los DAW: los faders de las pistas 1 y 2 se ajustaron al punto de -6db, el de la pista 6 a -9db, los de las pistas 7 y 8 a -3db, los de las pistas 9, 10, 11 y 12 a -9db, el de la pista 13 a -6db y el de la pista 14 a -3db. Todos los potenciómetros panorámicos se pusieron al centro. Los proyectos se crearon con una frecuencia de muestreo de 44100Hz. Luego se exportó la mezcla de cada DAW usando un bit depth de 32bits (con excepción de Garage Band, pues éste solo puede exportar audio a 24 bits). Una vez obtenidas las mezclas se cargaron en un proyecto nuevo en Nuendo y procedimos a compararlas. La forma de hacerlo fue abrir las mezclas en parejas e invertir la polaridad de una de ellas. En un DAW invertir la polaridad es cambiar el signo de los valores de las muestras de nuestras señales. Si dos muestras son idénticas y se invierte la polaridad de una de ellas, al sumar ambas muestras -luego de la inversión- el resultado deberá ser exactamente cero. Y si el resultado es 0, entonces las mezclas comparadas son idénticas, lo que demostraría que ambos DAW, en condiciones iguales, producirán mezclas con el mismo sonido.